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En el siguiente artículo se hace un análisis, acerca del impacto que ha tenido en el sector inmobiliario Costarricense, la inestabilidad en el tipo de cambio y la incertidumbre de qué pasará en este sector, utilizando como base lo  explicado por  Jorge Rojas, gerente general de Grupo Faro.

En la actualidad el sector inmobiliario constituye  una de las actividades de más crecimiento dentro de la economía costarricense, es por tal razón que resulta de interés prestar especial atención a la inestabilidad en el tipo de cambio y la devaluación que ha tenido su moneda (colon) en lo que va de año.

De igual forma existe preocupación en el sector de la construcción, pues indudablemente el aumento de la tasa de interés y la devaluación pueden afectar directamente este sector puesto que muchos de los materiales utilizados son importados.

Francisco Avilés, gerente general en Argo Estrategia explico que:

“El Banco Central ha sido un poco errático desde principios de año en su intervención en el mercado cambiario. Esto no hará necesariamente que los proyectos se encarezcan, pero sí creó incertidumbre en el comprador. El sector está muy dolarizado y casi todos los costos son en dólares y las ventas también lo son. Además, no está claro el rumbo que tomará el colón”.

Sin embargo, esta situación podría provocar para los proyectos en desarrollo un aumento en los costos y por consiguiente un aumento en el precio por metro cuadrado de construcción, aunque  por el momento los precios de estos se mantienen sin aumento, aunque  pendiente de que exista un ajuste de precios con los importadores de la materia prima.

Lo más importante para que la empresa inmobiliaria no se vea afectada por las variaciones del tipo de cambio es que haga sus proyecciones sobre este tipo de políticas en tiempo de tal manera que no lleguen a incidir en los proyectos, ni en los consumidores.

Definitivamente el valor que alcancen los inmuebles, tanto los ya construidos como los que se encuentran en desarrollo, así como el efecto sobre la rentabilidad para sus tenedores, estará estrechamente ligado a las expectaciones de flujo de efectivo que se espera generen los inmuebles en el tiempo.